¡FELIZ CURSO!

Teresa Romo, secretaria ejecutiva de FEC, se dirige a toda la comunidad educativa.

Queridos todos,

Bienvenidos al curso escolar 2018-19 después de un periodo vacacional, que deseo haya sido regenerador en todos los aspectos. 

Bienvenidos, especialmente, los profesores que os incorporáis a nuestros colegios. Seguro que habéis sido bien recibidos y pronto os encontrareis como en casa. Espero que aquí encontréis personas que os ayudemos a seguir desarrollando vuestra carrera profesional docente desde los valores que impregnan el evangelio, que están en la base y son el motor de lo que hacemos. 

Bienvenidos también los alumnos y familias que pasáis a formar parte de nuestro Proyecto Educativo Institucional. Intentaremos no defraudaros y aportar con claridad y respeto aquello que somos y que nos identifica. 

Este curso escolar el valor elegido para trabajar en los 21 colegios FEC es el de la alegría. Dentro de nuestro Proyecto Educativo Institucional remarcamos mucho que queremos transmitir el evangelio de la alegría. La alegría de estar vivos, de ser lo que somos, de relacionarnos con otros, de poder disfrutar, de creer en Jesús y sentir que nos sostiene, de encontrar personas en nuestro camino que nos han ayudado a ser quienes somos incluso sin saberlo, de disfrutar de las pequeñas cosas, … Esa alegría que nadie puede arrebatarnos. Esto y otras muchas cosas más queremos celebrar, vivir este curso y a ello os invitamos a todos/as. 

Os animamos a que no solo en el colegio sino también en las familias podáis trabajar este valor: trabajar lo positivo, aquello que merece agradecerse, mirar el lado bueno de las cosas, descubrir la belleza que nos aportan los días y no solo su lado gris, ayudar a vuestros hijos a reir, a gozar de la familia, de las conversaciones, del servicio a otros, de la paz, de los buenos momentos…

A los seres humanos no nos faltan motivos para la alegría. Quizás una de nuestras tareas sea alimentar dichos motivos desde dentro, exteriorizarlos como parte de nuestro estilo de vida, contagiarlos con gestos, palabras y acciones, permitirnos a nosotros mismos disfrutar de la vida con profundidad y acompañados. Vivir alegres, no ingenuamente. Vivir alegres conscientes de que hemos sido creados para la felicidad plena. En eso consiste vivir. Y como afirmaba Pierre Theilhard de Chardin, sj: “la alegría es el signo infalible de la presencia de Dios”. 

La alegría es el centro del mensaje de Jesús y supone generosidad. Él vino a anunciar buenas noticias. También es importante para el Papa Francisco, no en vano su primera exhortación apostólica llevaba por título: la alegría del evangelio. 

Ojalá sea para todos, de muchos modos, un curso marcado por la verdadera alegría, esa que sólo en Dios es posible, esa que en Jesús se nos regala cada mañana y permanece con todos nosotros cotidianamente. 

QUE LA ALEGRÍA NOS RENUEVE Y ACOMPAÑE ESTE CURSO.

Un cordial saludo. 

Teresa Romo

Secretaria Ejecutiva